Historias que Inspiran Cambios Reales
Cada persona que trabajó con nosotros tiene una historia diferente. Algunas buscaban entender mejor sus gastos, otras querían salir de deudas o simplemente tener más claridad sobre su dinero. Acá te mostramos cómo lograron mejorar su relación con las finanzas personales.
Lo que nuestros clientes cuentan
"Nunca pensé que podría tener control real sobre mis finanzas. Siempre llegaba a fin de mes sin entender a dónde se iba la plata. Después de tres meses trabajando el presupuesto, empecé a ver las cosas distintas. No es magia, pero funciona cuando lo hacés con ganas."
"Lo mejor fue entender que no tenía que ganar más para vivir mejor. Tenía ingresos variables por mis proyectos y eso me generaba mucha ansiedad. Ahora planifico los meses buenos para los meses flojos, y duermo mucho más tranquila."

El camino típico de nuestros clientes
Primera consulta (mes 1)
La mayoría llega sin saber exactamente cuánto gasta por mes. Hacemos un análisis inicial de ingresos y egresos reales, sin juicios. Simplemente vemos los números como son. Muchas veces hay sorpresas – gastos olvidados, suscripciones que ya no se usan, o patrones que nadie había notado antes.
Ajustes y aprendizaje (meses 2-4)
Acá es donde el presupuesto se vuelve algo personal, no una planilla genérica. Algunos meses salen bien, otros no tanto. Lo importante es ir viendo qué funciona para cada situación particular. No todos tienen las mismas prioridades ni los mismos desafíos financieros.
Primeros resultados (meses 5-6)
Para este punto, la mayoría ya tiene un colchón pequeño de emergencia o pagó alguna deuda chica que venía arrastrando. No son cambios enormes, pero sí significativos. La gente empieza a sentir que tiene más margen de maniobra.
Consolidación (meses 7-12)
Después del primer semestre, el presupuesto ya es un hábito. La gente sabe cuánto puede gastar en cada categoría sin tener que pensarlo demasiado. Algunos empiezan a planificar objetivos más grandes: un viaje, una computadora nueva, o simplemente tener más tranquilidad para el año siguiente.
Resultados que se pueden medir
No prometemos milagros, pero sí cambios concretos cuando la gente se compromete con el proceso.
Mayor claridad financiera
El 87% de nuestros clientes dice entender mejor sus finanzas después de tres meses. Saber a dónde va tu plata es el primer paso para tomar mejores decisiones.
Reducción de deudas
En promedio, las personas que siguen el plan reducen sus deudas de corto plazo en un 40% durante el primer año. Algunos más rápido, otros más despacio, pero todos avanzan.
Ahorro constante
Cerca del 70% logra mantener un fondo de emergencia equivalente a dos o tres meses de gastos básicos. No es una fortuna, pero da mucha paz mental cuando surge un imprevisto.